Ver qué falta y quién lo tiene
El primer trabajo del software es quitar opacidad. Si el equipo no puede responder en segundos qué documento falta, quién lo revisa y qué sigue, el sistema no está resolviendo el cuello de botella principal.
En notarías con volumen, esa visibilidad vale más que cualquier dashboard decorativo. Es lo que evita llamadas internas, context switching y retrasos innecesarios.
